Archivo para agosto 2007

Maus

AM4200716312007 6, 2007

Maus 

Dentro del mundo del comic, Maus es una historia inusual. Concebida desde el movimiento Underground, publicada por secciones en la revista independiente RAW (1980-1991), fue editada en dos volúmenes por Pantheon Books (1986 el primero y 1991 el segundo), y reeditada en un solo tomo desde 1996 como The Complete Maus.

Pero no son estos detalles o el hecho de haber recibido un premio Pulitzer especial en 1992 lo que llama la atención sobre esta obra, como tampoco lo es que uno de sus temas sea el Holocausto.

Maus, de Art Spiegelman (Estocolmo 1948), narra la relación entre el autor y su padre Vladek Spiegelman. Como todas las historias personales, la de ellos es de encuentros y desencuentros. Precisamente en el afán de desentrañar el porqué de la difícil personalidad de su padre, Artie, realizador de cómics, le pide permiso para plasmar su vida en viñetas.

La línea narrativa salta entre el relato de Vladek y el relato de Artie. El primero trata de la vida para un judío antes y durante la Segunda Guerra Mundial; el segundo, del tortuoso vínculo entre un hijo y su progenitor. A lo largo de la obra ambas historias se entrelazan para hablarnos de cosas sumamente humanas: muerte, crecimiento, amor, odio, esperanza.

El contexto de la primera narrativa es Polonia en los años 30 (siglo XX), el ghetto de Varsovia, Auschwitz. El fondo de la segunda es Nueva York en los años 70 y 80. No obstante, a pesar de sus distancias, los textos dejan patente una sensación de fatalidad que, en el relato de Vladek se refiere al exterminio al que fue sujeto el pueblo judío, y en la historia de Artie se vincula con el suicidio de su madre y los sentimientos de culpa y rechazo que surgen en él y hacia su padre.

A pesar de la presencia de la tragedia, o tal vez debido a ella, Artie se acerca a Vladek y construye un lazo que le permite conocer y entender aspectos de la vida de su padre que él desconocía. Además intenta exponer sus sentimientos frente a los demás, en un ejercicio confesional a través del cómic.

Al indagar cómo Vladek sobrevivió a Auschwitz, Artie revela las claves para descifrar la conducta de su padre. Rememorando que en ocasiones había que engañar al estómago masticando madera en el campo de concentración porque no existían alimentos, el lector se explica porqué Vladek obligaba a Artie a comer todo el contenido del plato (y si no lo hacía le guardaba las sobras). Aunque el entendimiento no siempre signifique perdón.

La atmósfera ominosa de Maus no culmina en la desesperanza, sino que deja una sensación de cierre (closure). Es un encuentro entre amor y odio, entre culpa y comprensión, entre pasado y presente.

La importancia de Maus no es perceptible si la reducimos a “una historia de esa conflagración [la Segunda Guerra Mundial] aunque sea contado por monitos en forma de ratones que son perseguidos por gatos nazis… formulado de manera muy maniquea… para que podamos identificar mas fácilmente a los malos (pista: son los predadores) y seamos testigos de cómo van destruyendo poco a poco a los animalitos buenos” (Bastidas Calderón, Carlos. Un espejo distante. Noroeste, sección cultural, 30 de septiembre de 2005).

Es cierto que el autor representa gráficamente a sus personajes como animales. También lo es que los judíos son dibujados como ratones y los alemanes como gatos. Sin embargo, lejos de significar una acción maniquea, esta decisión estética de Spiegelman tiene que ver con la historia iconográfica del cómic.

Spiegelman usa el lenguaje icónico de Ub Ikers, Walt Disney, Floyd Gottfredson y Carl Barks con un sentido subversivo. Al emplear los ratones, confinados por el mercantilismo corporativo al mundo infantil, en una historia “seria”, se logra un efecto dramático sobre la estructura narrativa y sobre la narrativa ideológica. Se cuestiona la infantilización de los “inocentes” animalitos, como lo habían hecho ya Ariel Dorfman y Armand Mattelart en Para leer al Pato Donald.

Lo que es más, Spiegelman cuestiona incluso su propio uso del lenguaje icónico cuando, en el segundo volumen de su obra, se representa a sí mismo como un ser humano que se pone una careta de ratón. Con ello se deja al descubierto la técnica narrativa y se implica que él o los otros personajes pudieran actuar con otras caretas.

Maus, como obra de narrativa secuencial que yuxtapone imágenes y textos, es anterior a La lista de Schindler (1993). No trata de sustituir los libros de historia ni de corregirlos. Es un libro eminentemente subjetivo por que cuenta las cosas desde la óptica de Vladek.

A pesar de ello, logra transmitir eficazmente los horrores del holocausto. Lo hace elegantemente, sin aspavientos ni desagarro de vestiduras, con el peso del drama real, pero sin adicionarle figuras míticas. Y es que en Maus no hay héroes, sólo supervivientes.

Las muertes del Capitán América

AM2200752312007 6, 2007

Capitán América copyright Marvel Comics

“El Capitán América es un esclavo de cualquier cosa

que le suceda a EEUU”

Steve Englehart

El Capitán América fue creado por Joe Simon y Jack Kirby y apareció por primera vez en Captain America Comics número 1 fechado en marzo de 1941 (aunque probablemente estuviera a la venta desde enero) publicado por Timely Comics, antecesora de Marvel.

Desde su aparición fue un éxito de ventas y rivalizó en popularidad con Batman y Supermán. El secreto radicaba en su vistoso uniforme diseñado a partir de la bandera estadounidense, la oportunidad del momento en que apareció y su inserción en el contexto histórico. Recordemos que EEUU estaba a punto de involucrarse en la Segunda Guerra Mundial.

En la portada del primer número, el Capitán América golpeaba a Adolf Hitler, (por entonces mucho mejor villano que Lex Luthor), quien era representado como un megalómano bufón, siguiendo el patrón establecido por Chaplin en El Gran Dictador (United Artist 1940).

No todos estuvieron complacidos con la ridiculización de Hitler y los nazis. Por entonces existían en EEUU muchos grupos de apoyo al nacionalsocialismo, así que las amenazas no se hicieron esperar. Al principio creyeron que eran pasajeras, pero después comenzaron a observar personas que vigilaban las oficinas de Timely. Entonces Joe Simon recibió una llamada de Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York, quien le aseguró que la ciudad cuidaría de ellos.

El Capitán América no fue el primer superhéroe patriótico envuelto en la bandera, pues le antecedieron The Shield (MLJ Comics 1940) y el mismísimo Tío Sam (Quality Comics 1940). Incluso no fue el único en tener a Hitler en la portada (Daredevil battles Hitler # 1 1941) y tampoco fue el primer superhéroe con el rango de capitán (Capitán Marvel Whiz Comics # 1 1940 Fawcett Publications). Sin embargo, sí fue el primer superhéroe en combinar todos esos elementos y en mostrar en sus páginas interiores secuencias de acción más dinámicas y verosímiles, gracias a la maestría de su dibujante Jack Kirby, quien por cierto, fue reclutado por el ejército y combatió en el frente europeo.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los superhéroes fueron cayendo en el olvido. El Capitán América duró hasta 1950 cuando el cómic fue cancelado al llegar al número 75. Al finalizar la serie, el título se había modificado a Captain America’s Weird Tales (algo así como Las Extrañas Aventuras del Capitán América) y nuestro héroe ni siquiera aparecía en el último ejemplar. Pero los superhéroes son difíciles de matar, así que en 1954 fue revivido por tres números (76 al 78) y el buen capitán fue convertido en perseguidor de comunistas. A pesar de la Guerra Fría, nada pudo evitar que la serie muriera de nuevo por falta de imaginación.

En 1964 Marvel revive al Capitán América en las páginas de Avengers # 4, dibujado de nuevo por Jack Kirby y guión de Stan Lee, explicando que en su última aventura, al finalizar la Segunda Guerra Mundial (de un plumazo se borró sus aventuras de los 50), el héroe cayó a las gélidas aguas del Mar del Norte y sobrevivió en “animación suspendida” mientras el mundo lo creía muerto. Para 1968 el Capitán tenía de nuevo una serie propia.

Durante los años 70 EEUU vivió el penoso incidente de Watergate que involucró al propio Presidente Nixon y causó su renuncia al cargo. Un nuevo escritor de la serie, Steve Englehart llevó la desilusión hasta las páginas de Capitán América, quien en 1974 abandona el uniforme y se convierte en Nomad (nómada), para retomar su identidad cuatro números más tarde.

Protagonista de películas de baja calidad y caricaturas de pobre animación, el héroe sería considerado de segunda categoría frente al Hombre Araña, los Cuatro Fantásticos o los Hombres X. Inclusive, en el juego de video Marvel Nemesis Rise of the Imperfects (EA 2005) se muestra una secuencia donde el Capitán América es muerto por un misil.

El pasado 7 de marzo Marvel Comics emitió un boletín anunciando la muerte de Steve Rogers, alias Capitán América. Afirman que es una reacción a los eventos que han ocurrido en EEUU desde el 11 de septiembre de 2001. Quizás el héroe muera y quizás reviva. Puede ser que alguien más tome su lugar. Pero lo que no es casualidad es que las grandes crisis del gobierno estadounidense se reflejan en su cultura popular, y los cómics no son la excepción. El Capitán América no sólo es la suma del patriotismo norteamericano, es un reflejo de sus aspiraciones e ideales. En consecuencia, cuando el sistema político que sustenta el american way of life entra en crisis, el personaje sufre problemas de identidad, lo que obliga a editores y guionistas a buscar que la importancia del icono permanezca, aunque eso signifique la muerte del héroe.

Descanse en paz Steve Rogers.

Supermán: Imperio y tragedia

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Portada de Superman 654 DC Comics

Supermán inicia

La historia del personaje inicia durante la época de la depresión económica norteamericana. Dos adolescentes que vivían en Cleveland en 1933, Jerry Siegel (estadounidense, hijo de inmigrantes lituanos) y Joe Shuster (canadiense), jugaban con la idea de contar la historia de un ser de poderes excepcionales.

Entusiasmados esbozan un par de aventuras de su personaje a quien ya denominan Supermán, y cuya primera encarnación es como villano. En 1935 consideran que Supermán podría interesarles a las historietas de los periódicos. Siegel escribe y Shuster dibuja varios episodios y los envían a distintos rotativos. Sin embargo, a nadie entusiasma la historia de un superhombre inverosímil.

Por ese mismo tiempo, nacía en Norteamérica la revista de historietas o comic book, y Siegel y Shuster deciden remitir su personaje a las nacientes editoriales sin ningún éxito. Dos empresarios, Harry Donenfeld y Jack Liebowitz, probaban suerte en el mundo de los comic books y a través de su compañía National Periodical, lanzan al mercado la revista Action Comics, pero les hace falta material. Buscando historias para completar la revista se encuentran con Supermán y deciden incluirlo en el número inicial.

Como la historia original estaba destinada a las tiras de los periódicos, Siegel y Shuster tuvieron que cortar y volver a pegar toda la historia para el nuevo formato de la revista, ya que no había tiempo para dibujarla de nuevo. En 1938 Action Comics #1 vendió lo que ninguna revista hasta ese momento, con el transcurso de los años su tiraje llegaría a más de un millón de ejemplares por número.

El Imperio de los Supermanes

Con el éxito de Supermán, las editoriales empezaron a crear una pléyade de nuevos héroes. Así nacen Capitán Marvel, Terror Negro, Hombre Plástico, Capitán América y muchos otros. Para asegurar los derechos de Supermán, National Periodical paga a Siegel y Shuster la cantidad de $130.00 dólares.

La empresa de Harry Donenfeld y Jack Liebowitz se convirtió en líder del mercado de superhéroes al ser la casa editora de Supermán, Batman, Mujer Maravilla, Flash, Linterna Verde, Hombre Halcón, Espectro, Doctor Destino y otros más.

Muy pronto Supermán tenía su propio show de radio, dibujos animados que se proyectaban en el cine (la TV no aparecería sino en los años 50), Batman era el protagonista de seriales de cine de matiné y ambos generaban ingresos por las licencias para hacer juguetes y promover productos comerciales.

El boom de los superhéroes, que duraría hasta fines de los años 40, incentivó a Siegel a crear otras versiones de Supermán, y le propuso a National Periodical contar la historia de Superboy, es decir, la vida de Supermán cuando era joven. La editorial rechazó la idea, pero tras ser reclutado Siegel en 1943 para ingresar al ejército de los Estados Unidos por la Segunda Guerra Mundial, en 1945 se empezaron a publicar las aventuras de Superboy. Esta acción acrecentó el disgusto de Siegel y Shuster y daría lugar al primer litigio de los autores contra la empresa.

Mientras tanto, National Periodical, era la mayor beneficiaria de la industria consolidada por Supermán. Tan solo en 1940 reportaba ganancias por $75,000.00 dólares (un comic costaba 10 centavos de dólar). En los años siguientes Supermán tendría un show de televisión, una obra de teatro, aparecería en caricaturas propias y con los Superamigos, estelarizaría cuatro super producciones de Hollywood, tendría una nueva serie de dibujos animados, videojuegos, figuras de acción y actualmente aparece en la caricatura Liga de la Justicia Ilimitada. Sus aventuras han sido traducidas a casi todos los idiomas. En México Editorial Novaro comenzó a publicar Supermán en marzo de 1952 y actualmente lo publica Editorial Vid.

Con el paso de los años National Periodical cambiaría a DC Comics y actualmente forma parte del conglomerado de empresas AOL-Time/Warner.

La interminable tragedia de Supermán

La historia de Supermán es una de tragedia. Tanto el personaje de ficción como sus creadores y los actores que lo han interpretado parecen envolverse en un rito trágico:

  • Supermán es el último sobreviviente del planeta Kryptón, en el cual murieron sus padres. Al llegar a la tierra es adoptado por los Kent quienes (en la historieta original) mueren también.
  • Cuando Jerry Siegel estudiaba la preparatoria, un ladrón asaltó la tienda de ropa de su padre y lo asesinó. El homicidio quedó impune.
  • A pesar de tener un trabajo en el que ganaban 10 dólares por página, al entablar demanda contra DC Comics, el trabajo disminuyó al grado de que Joe Shuster tuvo que irse a vivir con su hermano, donde gradualmente fue quedando ciego, y Jerry Siegel tuvo que empezar a trabajar como cartero.
  • En 1975, previo al estreno de Supermán (dirigida por Richard Donner), Siegel llamó la atención de la prensa internacional al lanzar una maldición contra la película como protesta por el mal trato recibido durante años por Jack Liebowitz y DC Comics. Como resultado de ello, compañeros artistas lanzaron una campaña que logró que la empresa asignara una pensión vitalicia a cada uno de los creadores y les reconociera la autoría de su obra en cada publicación, película o dibujo animado que llevara a su personaje. Shuster murió en 1992 y Siegel en 1996.
  • George Reeves, el actor que encarnó a Supermán en la serie de TV de los años 50, se suicidó en 1959 tras la cancelación del show. Christopher Reeve, el actor de la película de 1978, quedó paralizado del cuello hacia abajo tras una caída de caballo en 1995. Murió en 2004. Margot Kidder, la actriz que personificó a Luisa Lane en la misma película, sufre desorden bipolar, lo cual la ha involucrado en escándalos públicos.
  • Michael Siegel, hijo del primer matrimonio de Jerry Siegel, murió el 17 de enero de este año, resentido con su padre pues siempre se creyó abandonado por él.

¿Quién es el dueño de Supermán?

Con la publicación en 1945 de las aventuras de Superboy, Siegel y Shuster decidieron demandar a DC Comics en 1947 por violación a los derechos de autor. El Juez neoyorquino Addison Young decidió que la empresa no tenía derecho a publicar Superboy sin el consentimiento de sus creadores. Pero en lo concerniente a Supermán, sostuvo que Siegel yShuster habían cedido los derechos a DC Comics. Ambas partes apelaron y en mayo de 1948 llegaron a un arreglo en el que los creadores recibieron $100,000.00 dólares.

A principios de los 70 se inició una nueva disputa legal sobre la renovación del copyright de Supermán. El fallo inicial reconoció que el personaje no había sido creado a petición de la empresa, sino que ya había sido definido antes de contactar a DC Comics para su publicación. Sin embargo, en la apelación de 1974 se decidió que el personaje pertenecía a la editorial y no a sus creadores.

En 1975, tras la carta de “maldición” de Siegel, los creadores recibieron una pensión anual de $10,000.00 dólares y el reconocimiento de la autoría de Supermán; pero a cambio de admitir que Warner (la dueña de DC Comics) era la única propietaria de los derechos sobre el personaje.

En 1997 Joanne Siegel (segunda esposa y viuda de Jerry) y su hija Laura Siegel Larson notificaron la terminación del uso del copyright sobre Supermán a favor de DC Comics a partir de 1999. Ante la negativa de la compañía, entablaron demanda en 2004. Un sobrino de Shuster (quien nunca se casó ni procreó hijos), Mark Warren Peary, también notificó a DC Comics la terminación del uso del copyright en 2003.

Además, en 2002, tanto Joanne como Laura Siegel, notificaron la terminación del copyright de Superboy, y el 23 de marzo de 2006, el juez Ronald Lew resolvió que a partir del 17 de noviembre de 2004, Joanne y Laura Siegel han recuperado los derechos sobre Superboy y tienen derecho al pago de regalías. DC Comics anunció que apelaría el fallo. Lo anterior sería irrelevante en términos de los cómics que pueda vender Superboy, pero si tomamos en cuenta la exitosa serie de TV Smallville, que narra la historia de un joven Supermán, las regalías pueden llegar a ser millonarias.

La notificación de la terminación del copyright de Supermán por parte del sobrino de Shuster entraría en efecto a partir del 2013, así que habrá que esperar para saber quién se quedará con los derechos del hombre de acero.

¡Hola!

PM8200759312007 6, 2007

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